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ESQUILA

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Esquila parroquia.jpg

la esquila llegando a la parroquia


Juan Manuel Pérez López

MASTER DE PATRIMONIO HISTÓRICO Y NATURAL

Asignatura: Patrimonio Etnográfico y Antropológico

Profesora Doctora Alida Carloni Franca

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LA ESQUILA COMO REPRESENTACIÓN DEL PATRIMONIO ETNOLÓGICO MINERO EN RIOTINTO.-

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1.- JUSTIFICACIÓN.-

Las actividades de interés etnológico hasta no hace mucho tiempo no se contemplaban para su protección por parte de la administración como bienes de interés cultural, pero ahora este patrimonio de fronteras si es contemplado y asumido como parte del patrimonio colectivo. De forma que incluso en la ley 14/2007 de 26 de noviembre de Patrimonio Histórico de Andalucía, es contemplado específicamente en su título VI, de Patrimonio Etnológico, definido como el conjunto de parajes, espacios, construcciones o instalaciones vinculados a formas de vida, cultura, actividades y modos de producción propios de la comunidad de Andalucía.

En la citada Ley 14/2007 de PHA ya se entiende por patrimonio el conjunto de “…bienes de la cultura, materiales e inmateriales, en cuanto se encuentren en Andalucía y revelen un interés artístico, histórico, arqueológico, etnológico, documental, bibliográfico, científico o industrial, incluidas las particularidades lingüísticas”.

Por tanto, observamos como desde la propia administración el patrimonio es conceptuado de forma aperturista, intentando aunar toda clase de patrimonio e integrando las distintas connotaciones disciplinares, incluso especificando el patrimonio material e inmaterial como se requería para una visión global de los valores del patrimonio.

En el ámbito internacional, la UNESCO en la Convención para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial celebrada en París, el 17 de octubre de 2003, reconoce la importancia que reviste el patrimonio cultural inmaterial y su preservación, como crisol de la diversidad cultural y garante del desarrollo sostenible inherente al ser humano.

Se entiende por “patrimonio cultural inmaterial” los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas, junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes, que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural.

Es importante destacar, que dicha Convención, sólo tendrá en cuenta como patrimonio cultural inmaterial el que sea compatible con los instrumentos internacionales de derechos humanos existentes y con los imperativos de respeto mutuo entre comunidades, grupos e individuos y de desarrollo sostenible.

En particular el patrimonio cultural inmaterial, se manifiesta en los siguientes ámbitos:

a) tradiciones y expresiones orales, incluido el idioma como vehículo del patrimonio cultural inmaterial;

b) artes del espectáculo;

c) usos sociales, rituales y actos festivos;

d) conocimientos y usos relacionados con la naturaleza y el universo;

e) técnicas artesanales tradicionales.

Por tanto, el tipo patrimonial de La Esquila de Rio Tinto, está incluido en el apartado “c” de la Convención de la UNESCO, por lo que representa para la comunidad en cuanto a su concepción identitaria, y difusión de unos valores tradicionales que están plenamente incorporados en los hábitos culturales de Riotinto.

Por lo que se hace necesario su incorporación en cualquier programa de gestión del patrimonio que se lleve a cabo en el contexto minero de la comarca, que ayude a su conservación y puesta en valor con fines culturales y porque no turísticos.

La resignificación del patrimonio cotidiano, también en sus aspectos inmateriales encuentra su status en los nuevos procesos de conceptuación patrimonial, así pues las prácticas y procesos sociales, expresiones, conocimientos y técnicas, oficios, rituales, etc. son susceptibles de protección. Este patrimonio cultural es recreado constantemente por los diferentes colectivos sociales en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad.

En Riotinto, durante mucho tiempo, no se sabe desde cuando como suele ocurrir con las mayorías de las tradiciones, un grupo de vecinos viene celebrando un ritual (manifestación cultural) que consiste en tocar y cantar coplas alusivas a la Virgen del Rosario por las calles del pueblo de Riotinto durante nueve noches seguidas. A este ritual en honor al instrumento de metal que lleva el compás se le denomina “La Esquila”.

Al albur de este interés del patrimonio etnográfico, se ha incluido como elemento de interés etnológico, la Esquila, en el expediente de incoación (resolución del 24 de Octubre de 2011. BOJA núm 222 11-11-2011) para la inscripción en el Catálogo general del patrimonio Histórico Andaluz, como bien de interés cultural, con la tipología de Zona Patrimonial de la cuenca minera de Riotinto-Nerva, ya lo había sido en la anterior declaración de BIC como Sitio Histórico, como bien inmaterial por su importancia simbólica y sus conexiones con la clase trabajadora de la mina, por que sus valores patrimoniales que van más allá de su expresión musical, ya que se constituye como símbolo de identificación colectiva de los riotinteños. Es el acontecimiento más importante del año, la ocasión festiva para sentirse parte de la colectividad, generando un discurso de identificación local que entronca con sus orígenes.

Por tanto es importante la salvaguarda de este patrimonio inmaterial y su puesta en valor y difusión que permitan conocer otras concepciones del patrimonio cotidiano, hasta ahora desconocidas, y sobre todo poco valoradas. Siendo una forma para que sus protagonistas se reconozcan en sus propias expresiones que siguen estando vivas y que comparten periódicamente, por lo que forman parte de su acervo cultural.

2.- DESCRIPCIÓN.-

La esquila es un grupo ritual exclusivamente masculino cuyo número de componentes, como veremos más adelante, es difícil de precisar con exactitud. Su cometido explícito es cantar coplas alusivas a la Virgen del Rosario durante nueve noches seguidas por las calles del pueblo de Riotinto. Este ritual se lleva a cabo en el seno de la Hermandad de la Virgen del Rosario, institución que otorga oficialidad formal al conjunto del ritual, aunque el grupo en cuestión que lo ejecuta goza de un gran margen de autonomía. Las letras de las canciones entonadas van anunciando el Rosario de la Aurora diario, al que acuden gran cantidad de riotinteños, mayoritariamente mujeres (proporción aproximada 20/1).

Los instrumentos utilizados abarcan un amplio espectro de tonos, de los más agudos a los más graves, comenzando por los violines y terminando por la propia voz. El centro musical lo constituye la esquila o campana de metal que da nombre al grupo, y alrededor de cuyo compás se organizan musicalmente los demás instrumentos.

Aunque en ciertos períodos se han introducido instrumentos como la flauta travesera o el clarinete, la ortodoxia y la "tradición" han recomendado instrumentos como el laúd, para hacer la segunda voz, la bandurria y las guitarras, además de los anteriormente citados. El grupo siempre interpreta una única estructura musical ejecutada a dos voces cuya letra varía entre un conjunto de 15 composiciones. En el horizonte de unos treinta o cuarenta años composición musical y letras no han variado sustancialmente. La mayoría de las letras que se cantan en la actualidad han sido compuestas por un poeta local, Gregorio García Cardoso fallecido en la década de los noventa del siglo XX. Con ello podemos hacernos una idea certera del "horizonte tradicional" del ritual y de la localidad. La que sigue es la composición más conocida y repetida (se puede escuchar en los enlaces adjuntos):

De Riotinto eres luz y eres gloria

Virgen del Rosario estrella inmortal,

Que alumbraste al pueblo minero

En horas de angustia con luces de paz.

No nos abandones, danos tu perdón,

Que de nuevo sea tu Rosario

Bálsamo y consuelo para el corazón.

Como se ha señalado, la Esquila sale nueve noches desde las doce hasta las seis de la mañana aproximadamente (hora en que comienza el Rosario) y recorre la totalidad del pueblo de Riotinto, calle a calle, teniendo como referencia el domicilio de los hermanos de la Hermandad de la Virgen del Rosario. No existe un modelo de itinerario, ni de trayectos fijos, sino que éste se adecúa cada año en función de donde vivan los mayordomos de la fiesta. No obstante, existen dos áreas que tienen itinerarios autónomos que casi nunca se mezclan con los de las otras zonas y que comprenden el área de Bellavista y el del Alto de la Mesa. Resulta interesante destacar que la Esquila normalmente no haya visitado las aldeas del término municipal, circunscribiéndose a la zona central del mismo, así, por ejemplo, en la actualidad no acude a la Dehesa que es la única que se conserva (anteriormente, y con carácter general tampoco acudía a La Naya, aunque sí lo hacía a La Atalaya).

El recorrido que realiza la Esquila responde a dos objetivos. Por un lado se acude a cantar a la casa de todos los hermanos de la hermandad (unos mil), con lo cual se satisface la función del grupo, que es anunciar el rosario de la aurora a los hermanos. Por otro lado, efectúa su recorrido por todos los barrios y calles de la localidad, a pesar de la dispersión.

Sobre los lugares en los que se dan cita los miembros de la esquila para salir cada noche también existe flexibilidad.

En relación a la composición del grupo social que conforma la Esquila hay que reseñar que esta es abierta y en ningún caso cerrada. Prácticamente cualquiera que tenga interés puede acercarse al grupo y con instrumento musical o simplemente con su voz, convertirse en participante.

Sin embargo, existe una diferenciación entre este nivel de participación y el que viene instruido por parte del grupo. Esto quiere decir que de la esquila hacia dentro existen mecanismos de control y pertenencia perfectamente estructurados y articulados.

Existen tres elementos principales que confieren a sus miembros sentido y referencias claras de su pertenencia formal al grupo: el ticket de consumición que reparte la Hermandad, poder beber del cuerno de la esquila, y el más importante: tener un sobre. Estas circunstancias, con clara dimensión simbólica para la Esquila, no son perceptibles desde el exterior del grupo, sino que solo tienen significación para los esquileros que participan plenamente.

Aunque no hay ninguna reglamentación escrita, parece que a nivel interno funcionan una serie de reglas. El antropólogo Pedro Cantero, en su somera lectura del ritual recoge el siguiente testimonio: “La esquila no tiene estatutos o digamos que los tiene tácitos. Para ser esquilero no es necesario ser hermano. Ahora bien, no hay Hermandad sin Esquila, ni Esquila sin Hermandad”. (Cantero, P. 2006, pp. 327-328).

Para ser considerado miembro de pleno derecho, por ejemplo, es necesario haber salido dos años con regularidad las nueve noches de recorrido. Al segundo año se les da a los aspirantes medio sobre (media gratificación individual de la prorrata de las propinas recibidas), mientras que al tercero ya se le entrega el sobre entero que acredita como oficial. Otra regla que funciona implícitamente es que esta condición de oficial debe ser renovada año tras año.

El reparto y distribución del dinero recaudado supone un momento crucial y final del ritual anual, realizado por la mañana tras el último recorrido. A ese reparto sólo acuden los miembros que forman el órgano de gestión. No es un acto monetario sino que implica una evaluación global y particular al desarrollo anual de la esquila, determinándose los oficiales, aspirantes y participantes de manera más general, de cara al futuro. En este sentido es preciso resaltar que no es el contenido económico del sobre lo que tiene importancia para los esquileros, sino el hecho de que se les considere merecedores del mismo, de que se les reconozca como miembro de pleno derecho de la esquila. Recibir el sobre, por tanto, es el reconocimiento de la pertenencia y participación activa en el ritual más importante para el pueblo.

En la Esquila se observan por tanto dos niveles de sociabilidad que son complementarios: el que viene del exterior, si se considera el ritual desde fuera, que es abierto y flexible; y el interno que es sólido e institucionalizado. Esta caracterización facilita el contacto y la expansión de la Esquila hacia el conjunto del pueblo de Riotinto, que tiene abierta de manera global su participación en el ritual ya que no hay límites ni barreras entre el grupo ritual y el resto de la localidad, al mismo tiempo que posibilita el mantenimiento y la cohesión de un grupo de participantes que garantizan la pervivencia y realización del ritual: la salida durante las nueve noches y el recorrido por el pueblo.

Por lo que respecta a la configuración del grupo hay que indicar distintos aspectos. En primer lugar, el grupo de la Esquila tan sólo permite destacar una posición que viene a desempeñar algunas funciones de liderazgo: el que porta la esquila o campana. Este es también el que marca el recorrido, las paradas y quedas, e incluso la canción que se canta, pues inicia las mismas. En la Esquila están representadas distintas edades y diferentes grupos socio-profesionales y áreas de vecindad, condensando toda la diversidad social del pueblo en un contexto ritual que lo permite. Debemos tener en cuenta que una de las características fundamentales del ritual es la falta explícita de límites entre el propio grupo y el pueblo.

Al mismo tiempo existe otro tipo de participación, amplia y diversificada, como espectador. Por ejemplo, si se es hermano de la hermandad la esquila parará ante la puerta de la casa para entonar una de las canciones. Cuando esta termina la familia ofrecerá al grupo una aportación en especie (aguardiente) o en dinero (del que se conforman los sobres). Esto es lo que se conoce por el nombre de las “quedas”. En los largos recorridos por el pueblo el grupo de la Esquila realiza una serie de paradas para descansar. Estas se hacen coincidir con el ágape con que algún hermano obsequia al grupo. En estas “quedas” el ambiente general se hace más relajado, llegándose incluso a cantar todo tipo de canciones al margen de las propias de la festividad religiosa. Las “quedas” suelen restringirse a los componentes de la Esquila en sí y a los familiares del hermano que las patrocina. Hay que entenderla como una participación de los patrocinadores en el ritual y al mismo tiempo como una reafirmación del mismo.

“El “queda” es todo eso: bebida, comida y sobre. Quienes quieren hacer un “queda” avisan a la Hermandad. “Quiero hacer un queda”. Y pasamos por su casa, tocamos en su calle y terminamos en su casa”. (Cantero, P. 2006)

En este sentido hay que resaltar la participación femenina, a través de distintos niveles en los que se hace efectiva. Son las mujeres las que preparan las “quedas”, por ejemplo, y las que animan en muchos casos la participación masculina.

De esta manera pueden distinguirse en cuanto a la participación distintos niveles en los que se manifiesta el carácter del ritual incrustado en la propia sociedad local, sin excluir grupos sociales, áreas urbanas, edades y sexos (Ruiz Ballesteros y Delgado Ramos, 1996):

- Espectador pasivo (todo el pueblo)

- Espectador pasivo hermano de la hermandad (La esquila acude a su casa)

- Espectador activo (Organiza “quedas”)

- Participante esporádico/acompañante.

- Aspirante a oficial.

- Oficial de “medio sobre”.

- Oficial de “sobre entero”.

- Miembro del órgano de dirección colegiado (nueve personas).

3.- ORÍGENES Y EVOLUCIÓN DE LA ESQUILA

En cuanto a los orígenes, no existen pruebas definitivas que fijen el ritual en el tiempo. Algunos estudios históricos locales apuntan que el origen de la Esquila estaría en relación con otros rituales que se constatan en la comarca de Priego de Córdoba, donde en la actualidad existe un grupo de similares características, cuyas letras son virtuales réplicas de la Esquila. Otras hipótesis datan el origen de dicha práctica en Riotinto a finales del XIX, basándose en información de procedente del libro de actas de la Hermandad del Rosario.

A lo largo de la historia la Esquila ha experimentado una serie de transformaciones y cambios que se manifiestan no sólo en la forma y estructura del ritual sino también en las percepciones y valoraciones de los actores sociales que participan en él. Ruiz Ballesteros y Delgado Ramos (1996) recogían los siguientes testimonios en el año 1996: “Antes era una esquila mejor porque eran todos músicos”. “Antes la gente de la esquila era mayor; las voces eran más broncas, más de obreros, más del pueblo”. “La evolución [de la Esquila] tiene para mi una valoración [positiva] porque la esquila lleva a mucha gente, pero no por ello suena mejor, sino todo lo contrario...”.

En relación a la forma y estructura del ritual Ruiz Ballesteros y Delgado Ramos (1996) señalan una serie de cambios a través del tiempo.

En primer lugar, el hecho de que no haya sido una constante en la historia de la Esquila el carácter difuso de los límites entre el grupo formal de la Esquila y el resto del pueblo. Esta característica que se identifica en la actualidad, la diferenciación en cuanto a participación, se ha generado y acentuado desde mediados de los setenta del siglo XX. Anteriormente existía una separación total (espacial o física) entre la Esquila y los acompañantes, siendo varios los metros que distanciaban a los esquileros del resto del pueblo.

Por otro lado, en el pasado tampoco existió el nivel de apertura que se observa en la actualidad. El ser esquilero era algo más rígido y restringido. Lo único que justificaba la admisión de nuevos miembros en el grupo eran las relaciones personales o la necesidad musical, así como también era necesario al menos tres años continuados de participación para ser considerado oficial.

En cuanto a la composición del grupo se observan diferencias con respecto al pasado, ya que el número era más reducido y los miembros eran los únicos que podían cantar y tocar. La media de edad era mayor y la totalidad de los miembros eran trabajadores de la empresa minera.

Otra de las circunstancias que han mutado en la Esquila es el hecho de que anteriormente haya existido la figura del “director” o responsable del grupo, mientras que en los últimos años es un grupo de esquileros los que asumen la dirección y la gestión del grupo de forma colegiada.

Las razones de estos cambios estructurales y organizativos vienen motivados por las necesidades de renovación que han sucedido, como se ha apuntado más arriba, desde los años setenta, momento en el que el envejecimiento de los integrantes que retomaron el ritual tras la guerra civil llevó a la necesidad de admitir nuevos miembros para garantizar la continuidad del ritual. La falta de violines y otros instrumentos específicos provocó también la admisión de jóvenes, sobre todo a partir de la década de los ochenta.

Según los informantes de Pedro Cantero, la Esquila estuvo unos años disuelta por desvirtuación pagana. Se recompuso en 1874 y en voluntad de hacerla más penitencial, veinte años más tarde se solemniza su ritmo para recordar cierto tono de canto de ánimas. Es a finales del XIX, cuando su tono se hace fúnebre. También señala que durante la Dictadura hubo un tiempo en que la Guardia Civil acompañaba a la Esquila y no permitía que el público entrase en ella. (Cantero, P. 2006, pp. 327-328).

4- SIGNIFICADOS DE LA ESQUILA

La Esquila genera en la población riotinteña un discurso de identificación local que entronca con sus orígenes. Esquila es sinónimo de pueblo y tiene tanta antigüedad como éste. Las peculiaridades de Riotinto hacen que se entienda como la única tradición propia de este pueblo. Es por tanto una manifestación cultural que consolida a la propia comunidad en las raíces del pasado.

...Nunca he sido esquilero, aunque sí la he acompañado muchas veces. Tiene para mí una significación muy especial, es algo muy fuerte. Las tradiciones vienen de muchos años atrás, mi hermano y yo desde chiquetitos hemos visto como cuando la esquila iba a mi casa mis padres les abrían las puertas, y entraban, y nos levantaban para que las viéramos, eso ha sido siempre”. (Ruiz Ballesteros y Delgado Ramos 1996, p. 141).

Al mismo tiempo, la Esquila como ritual contribuye a la estructuración y percepción del espacio urbano, del territorio. Sus trayectos y recorridos a lo largo de nueve noches cubren la totalidad del pueblo de Minas de Riotinto en sus distintas áreas.

Por otro lado, para los riotinteños es el acontecimiento más importante del año, la ocasión festiva para sentirse parte de una colectividad que se percibe diferenciada. Es el medio a través del cual se materializa el discurso que construye la comunidad, al mismo tiempo que se constituye en símbolo local, en elemento en el que gusta reconocerse para distinguirse de otros pueblos.

Desde este punto de vista, la Esquila construye comunidad pero también construye identidades personales e identidades sociales. A pesar de que las posiciones preeminentes estén ocupadas por hombre, la Esquila es un fenómeno cultural sentido tanto por hombres (que son los que monopolizan la participación activa y forma) como por mujeres. La Esquila es un ritual que anuncia otro eminentemente femenino: el Rosario de la Aurora. A pesar de esta separación, hombres y mujeres están presentes o no, en ambos rituales, marcando una presencia en su ausencia. Si la noche de la Esquila es masculina, la mañana del Rosario es femenina, y no se entiende una sin la otra. Si la Esquila tiene como ámbito espacial a todo el pueblo, el Rosario (junto a la novena) se concentra en torno a la iglesia o su interior.

Los recuerdos de la niñez sobre la Esquila conforman también un modelo para hombres y mujeres, son evocaciones que construyen la niñez.

La Esquila aquí la gente la vive desde chico. Yo, cuando la Esquila llega a mi casa, sobre las cinco de la mañana, saco a mis dos niños de la cama para que la escuchen conmigo, haga frío o haga calor la tienen que escuchar, después se acordarán...Eso de tener a tu hijo en los brazos delante de la Esquila es increíble. La Esquila es lo más genuino y fuerte de Riotinto. (...) Alrededor de la Esquila se encuentra la gente cada año, algunos sólo vienen al pueblo entonces. En los encuentros se recuerdan las vivencias del pasado y siempre, como entonces, con la misma melodía de fondo.... (...) Cuando el año pasado por el trabajo no pude salir entre semana después de 17 años y la Esquila llegó a mi casa fue increíble, tenía a mi hija en brazos una hora antes de que llegaran, la asomé al balcón, eso fue un momento increíble y que yo creo que viven también los que no son directamente esquileros. Eso se ve muy bien en el Alto de la Mesa, las caras de la gente y su actitud es increíble, tú ves una luz encendida y ya sabes que te están escuchando...” (Ruiz Ballesteros y Delgado Ramos, 1996).

En definitiva, en el contexto de crisis y desactivación de la minería, la Esquila como ritual ha supuesto para el pueblo de Riotinto el referente simbólico principal de la comunidad, uno de los elementos significativos centrales en la construcción del “yo” como miembro de la comunidad, como rito de paso para acceder a la madurez, como marco para diferenciar a los sexos, y para integrar al conjunto de la sociedad local.

5.- APORTACIONES QUE RECOGEN LA ACEPTACIÓN SOCIAL DE LA ESQUILA.-

A continuación mostramos una serie de páginas de comunicación social que acreditan la aceptación que tiene este ritual centenario de las minas de Riotinto. Es curioso observar también el último enlace que presenta un ritual de similares características celebrado en Zalamea la Real. Sería por tanto conveniente retomar este estudio más exhaustivamente y determinar de una vez su origen e influencias en la comarca minera.

Páginas en youtube:

http://www.youtube.com/watch?v=e1Jf_nTTNTQ&feature=related

Presentación de la Esquila a la Virgen del Rosario en la Iglesia de Minas de Rio Tinto.Editar

http://www.youtube.com/watch?v=VeUyI7DjRn8

Comentarios populares recogidos en youtube:

“…Si bonito se escucha aquí, en vivo estremece el alma. Esa Esquila parece simular el ruido de un pico en las minas. Es el eco, la voz de tiempos pasados, el martilleo de la oración más sentida”.

“…Una música celestial... solo dedicada a la Virgen... que parece venir de otros tiempos... cansina y bella, como esas oraciones compuestas del sudor y del trabajo... Belleza plena la de la' Esquila de Rio Tinto (SIC)... y un placer poder hacerlo vivido en persona...

http://www.youtube.com/watch?v=BFPXIqf-38g&feature=related

Estreno de la Cantata La Esquila, dirigida por Vicente Sanchís, con las corales de Riotinto y Tomares, las bandas de Riotinto y Nerva, y José Márquez Trigo como solista. Celebración del 30 aniversario de la coral minera. 13 de Noviembre de 2010.Editar

http://www.youtube.com/watch?v=Aq0LdhRs5oU

Exposición de un trabajo para la asignatura de músicas populares y tradicionales de la carrera de Ed. Musical, en la Universidad de Huelva, en la que se interpretó la música de la Esquila, tradicional en Minas de Riotinto (Huelva).

Tradiciones similares en la cuenca minera.

http://www.youtube.com/watch?v=VO5AzsFeX_g&feature=related

El Rosario de la Madrugada en Zalamea la Real.

6.- CONCLUSIÓN.-

Como conclusión cabría añadir que a pesar de gozar de un reconocimiento óptimo por los vecinos, participando activamente en su celebración, el conocimiento solo es a nivel local, por lo que sería conveniente, después de haber sido declarado con bien de interés etnológico dentro de la declaración de BIC como zona patrimonial Riotinto-Nerva, debería procederse a establecer planes tanto desde la administración municipal como desde la propia hermandad para su difusión como bien de interés cultural, con algunas publicaciones atractivas para tal fin, a través de la solicitudes de subvenciones y ayudas públicas que se establezcan para este tipo de bienes culturales. Ya que forma parte de las costumbres de una comunidad minera, que supo mantener en un espacio de aculturación colonial algunos ritos propios de la identidad andaluza. Por tanto se debería proceder a la promoción e investigación que garanticen la transmisión del conocimiento de este patrimonio inmaterial a las futuras generaciones.

Creemos por tanto la necesidad de establecer mecanismos de difusión de la práctica ritual de la Esquila, tanto en su aspecto inmaterial “aspectos simbólicos de la representación y significados”, como de los aspectos materiales que son inherentes a cualquier patrimonio inmaterial, en este caso los la música, letras, la representación en si misma, etc. que además de la representación cultural de una actividad típica en las minas, representan un acto de sociabilidad que perdura a lo largo del tiempo y puede ser definido como uno de los aspectos culturales inmateriales de mayor tradición en las minas.

7.- BIBLIOGRAFÍA.-

AGUDO TORRICO, Juan (1997): “Patrimonio etnológico. Problemática en torno a su definición y objetivos”, en Boletín del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, nº 18, pp. 97-108.

CANTERO, P. A. (2006): Un júbilo compartido. Fiesta y fiestas en la provincia de Huelva. Diputación Provincial de Huelva, Huelva.

CARRERA DÍAZ, Gema (2005): “La evolución del patrimonio (inter) cultural: políticas culturales para la diversidad”, en Patrimonio Inmaterial y gestión de la diversidad, PH Cuadernos nº 17. Sevilla: Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, pp. 15-29.

GARCÍA CANCLINI, N. 1999. “Los usos sociales del patrimonio cultural”, en Patrimonio etnológico. Nuevas perspectivas de estudio. Sevilla: Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, pp. 16-33.

RUIZ BALLESTEROS, E. et alli. (1996): La Esquila de Riotinto, en Cantero P. A. (Coord.), Demófilo nº 19, Revista de Cultura Tradicional Andaluza, Palabra, rituales y fiestas en la provincia de Huelva, Fundación Machado, Sevilla.

8.- PRENSA HISTÓRICA.-


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