FANDOM



EL SER HUMANO: DISTINTA CULTURA, MISMO DOLOR (REFLEXIÓN EVOCADORA SOBRE LO VISIONADO EN CLASE)

¿Qué soledad no paraliza la sangre?, ¿qué pasión, como torbellino, no se siente en la boca del estómago y serena a los mortales?, ¿Qué cielo no interroga al mundo con su collar de perlas?, ¿Qué ilusión no araña el alma?, ¿qué risa no sana al herido?, ¿qué dolor es ajeno porque no se siente en carne propia?, ¿qué Dios no es padre universal?, ¿qué libertad encarcela?, ¿Qué tierra te quema los pies?

Porque escalando cada montaña más allá del oasis de nosotros mismos hay un espejo tapado por una sábana negra, que impide su contemplación. El cristal, tan luminoso como la aurora, refleja un mundo paralelo, que nos sorprende. A un lado está nuestra vida, al otro, una copia exacta disfrazada de “diferencia”.

Observamos la imagen durante un momento. Un niño pequeño llora desconsolado porque acaba de darse un golpe y va a guarecerse al calor de su madre. Bigga vive con su familia en un sistema trivial, es negro, anda descalzo y está ataviado de muchos adornos. Para Helen, que mira atenta la escena, no hay mayor prueba de que son hermanos. Ella, de su misma edad, también se recoge en el abrazo materno, cuando con miedo, contempla el río que nace cerca de su casa, (Nueva Orleans), y le da vértigo. Helen ha tenido que arrancar de cuajo la sábana negra de la que hablábamos antes.

Pero, ¿por qué es negra esa tela?, ¿se ha quemado y se muestra carbonizada?, ¿está teñida a conciencia? La sábana, rígida y rugosa, lleva pegada al espejo hace miles de años. La colocó allí un hombre llamado Vacío al amparo de un Mecenas llamado Indiferencia. “Pintadla de negro”, le había dicho el rey etnocentrismo, “qué su bandera sea oscuridad y silencio”, había proseguido.

Vacío colocó una tela en la mente de cada pueblo, provocando la duda. “No os fiéis del vecino porque es raro y fiero”, “preservad vuestro universo como única parcela de conocimiento”, “Liberad a vuestro Dios de la herejía”

Muchos fueron los antropólogos que teñidos de ceniza, asentaron las bases de la superioridad civilizada, contra lo “salvaje”. Y estos hombres y mujeres defendieron el asedio como una liberación y la muerte como un instrumento. La oscuridad había sido muy eficaz en su hazaña de no dejar ver.

Con el paso de los años algunas personas sintieron la necesidad de traspasar la dictadura del Vacío. Y entonces, un poeta japonés se enamoró de los versos de Cernuda, porque aún hablando de amores prohibidos, el sentimiento era el mismo. Un matrimonio italiano se emocionó al ver a otra pareja de Mozambique, profesándose un amor igual, hecho a base de caricias. Un tailandés sintió crujir algo adentro al comprobar como para un argentino la desesperación de no volver a ver a un ser querido era exacta a la suya. Una mujer de una tribu africana rió al ver collares adornando el cuello de una adolescente brasileña.

Y es que a pesar de que hay miles de culturas, hay un algo intrínseco del ser humano, que es parte indisoluble de él y que no distingue ni banderas ni ideologías ni lenguas ni fronteras.

El cuerpo humano, sin ir más lejos, se convierte en instrumento, invitación o mensaje, albergando una comunicación universal que conoce cada pueblo y que no sabe de símbolos ni protocolos. La risa y el llanto son virtudes que reflejan nuestro estado de ánimo. Todos sufrimos y todos sentimos alegría.

¿Por qué nos relacionamos entonces de distinta manera, vivimos de forma diferente y tenemos ideas contrarias? La respuesta es fácil pero vamos a responderla parándonos un momento en la figura del Quijote de la Mancha.

El hidalgo tuvo dos vidas a partir de la primera novela, una la oficial, que creció en la mente de Miguel de Cervantes, otra ideada por el escritor Alonso Fernández de Avellaneda, y que fue publicada de manera apócrifa.

El Quijote se para en un punto y a partir de ahí coge un camino u otro. El autor apócrifo lo sitúa en Barcelona, el verdadero lo deja dando vueltas por Castilla. Ambos parten con las mismas oportunidades pero hacen distintas cosas, porque la mente que los maneja difiere en su planteamiento estructural y estético.

La cultura se crea a partir del pensamiento humano en colectividad. El hombre nace desorientado y se equilibra con ideas. Sin embargo, su desnudez es igual para un occidental que para un oriental, para un negro que para un blanco, para un musulmán que para un cristiano, para un necio que para un sabio. Y es que, una luna de Avellaneda no es distinta, sino que es la misma con otra mirada.



FRANCISCO ROMÁN INFANTE ANDIVIA

¡Interferencia de bloqueo de anuncios detectada!


Wikia es un sitio libre de uso que hace dinero de la publicidad. Contamos con una experiencia modificada para los visitantes que utilizan el bloqueo de anuncios

Wikia no es accesible si se han hecho aún más modificaciones. Si se quita el bloqueador de anuncios personalizado, la página cargará como se esperaba.

También en FANDOM

Wiki al azar